El Instituto de Patobiología Veterinaria (IPVET) se creó en el año 2018 como una unidad ejecutora de doble dependencia INTA–CONICET, enfocada en el estudio de las enfermedades que afectan a los animales de interés productivo y que impactan en la salud pública. Integra investigación, diagnóstico, desarrollo tecnológico, extensión, transferencia y formación de recursos humanos. El IPVET tiene su sede en el edificio del Instituto de Patobiología (IP), y desde 1998 es uno de los institutos que conforman el Centro de Investigaciones en Ciencias Veterinarias y Agronómicas (CICVyA) de Hurlingham, más conocido como Castelar. El IP tiene su origen en la década de 1970; se inició como un departamento orientado a patología animal y parasitología y fue jerarquizado a instituto en 1986.
Sus objetivos fundacionales se orientaron a desarrollar diagnósticos especializados que pudiesen superar las posibilidades regionales; investigar enfermedades que afectan a las especies animales productoras de alimentos; y brindar capacitación y asesoramiento sanitario a los organismos públicos y al sector privado. Así, durante casi cinco décadas, su misión ha sido desarrollar investigaciones fisiológicas y patológicas de los animales domésticos, respondiendo al programa estratégico de Salud Animal del INTA de aquellos tiempos. Desde entonces, el instituto ha fortalecido su posicionamiento como referente en sanidad animal, ampliando sus líneas de investigación, servicios y actividades de vinculación, en el marco de Una Salud.
Las líneas pioneras del IP sentaron los pilares fundamentales para su prestigio y reconocimiento actuales, abordando la investigación aplicada al diagnóstico en temáticas como clostridiosis, colibacilosis, leptospirosis, salmonelosis, mastitis, micotoxinas, parasitología veterinaria —incluyendo endo y ectoparásitos, babesiosis y anaplasmosis—, evaluación de tratamientos antihelmínticos y patología en ovinos, bovinos, porcinos y aves, consolidándose como un centro de referencia regional en sanidad animal.
A lo largo de las décadas siguientes, logró consolidar su organización en áreas disciplinares, fortaleció su perfil científico-tecnológico y amplió sus líneas de investigación, incorporando enfoques etiológicos, fisiopatológicos y epidemiológicos, en estrecha articulación con el sistema científico, los organismos sanitarios y el sector socio-productivo.